Raisa y Goshia

8 ene 2013

La hija perdida


Al despertar de  mi profundo sueño me encontré tumbada en una cómoda cama. Me senté en ella y miré a mí alrededor. Estaba en una habitación sin ventanas con decorados en negro y rojo, para iluminar la habitación había en ella dos candelabros colgados en las paredes, alguna alfombra y pocas cosas más.  Me levanté de la cama, y salí de la habitación. Seguí el largo pasillo sin entrar en ninguna de las habitaciones que había en él y seguí hacia delante sin detenerme. Mirando todo a mi alrededor no veía cosas distintas a las que había dentro de la habitación, los candelabros, una larga alfombra que llegaba desde un lado del pasillo al siguiente, y unos cuadros que no pude ver bien por la poca visibilidad que había. Llegué al final del pasillo, y en la habitación en la que me encontraba había varios sofás, una mesa grande, y al fondo de esta una gran arco que hacia de unión entre esa y la sala siguiente. No me fue difícil adivinar la habitación en la que estaba, es más mi casa era muy parecida a esa, con la diferencia de que en mi casa hay ventanas por las que entra la luz del sol. Era la sala de estar, la sala principal de la casa.

-¿Pero donde estoy? ¿Qué es todo esto?- dije observando todo el lugar.
-¿Ya Estás despierta?- escuché una voz tras de mí. Al girarme, lentamente, me di cuenta de que la persona que estaba allí no era otra que el hombre que me había sacado de mi casa.

Las ropas de ese hombre ya no estaban  desgastadas, es mas, estaba vestida con un traje, y precia bastante caro.

-¿Te encuentras bien?- me dijo, al darse cuenta de que me había quedado mirándole sin decir nada.
-Si- volví en mí-, si, estoy bien… es solo que…¿Cuánto llevo durmiendo?
-casi tres días, no he querido despertarte, necesitabas reposo. ¿Cómo te llamas?
-Winry Rockbell. Y, ¿Usted?
-Rayuk Masamune
Parece que ya te encuentras mejor.
-Si, ya no me duele nada, y me he podido levantar, lo que hacía tiempo que añoraba. ¿Qué me dio? ¿Cómo sabía que me haría bien? Y ¿Dónde estamos?
El hombre mostró una sonrisa de medio lado mientras me miraba.
-¿Qué le hace tanta gracia?- el hombre sin contestarme se sentó en uno de los sillones que había frente a una gran mesa de cristal.- ¿Por qué me trajo aquí? ¿Quién es usted?- el hombre suspiró.
-Ojala me record… mas fácil- susurró muy bajito, y no pude escuchar la mejoría de las palabras.
- ¿Se encuentra bien?
-Si, estoy bien, es solo que al miraros, me estaba acordando de mi hija.
-¿por que?- me senté en un sillón al lado del que estaba el hombre sentado.
El hombre me sonrió
- la hecho tanto de menos…
- ¿Qué ocurrió? No parece muy feliz… puede que le siente bien expresarse, puede contármelo, prometo que no diré nada.
-Verás- comenzó a decir el hombre-, hace años, muchos años, me enamoré de una mujer y ella se enamoró de mí. Éramos muy felices, incluso íbamos a tener un hijo. Su parto se complicó, por que la niña venia antes de lo esperado, vino a los siete meses en vez de a los nueve que nos habían dicho los médicos. Rápidamente llevé a la madre al hospital y cuando la niña salió ella no respiraba, estuvo bastante tiempo sin respirar- aquel hombre parecía bastante triste por Todo lo que me estaba diciendo.
- ¿y que paso? ¿La niña murió?
-No, no, ella al final  respiró. Suspiré tranquilo al saber que estaban, tanto la niña como la madre, fuera de peligro. En ese momento me sentí el hombre más feliz del mundo. – las palabras, y los gestos de ese hombre no dejaban lugar a la imaginación. Por todo lo que me decía estaba claro que lo había pasado muy mal.- esa misma noche, cuando la madre dormía, salí a despejarme, y a gritar a los siete mares lo feliz que era. 

Deseoso de volver a ver a mi esposa y a mi amada hija, volví a la habitación en la que descansaban las dos, pero al llegar, la madre no estaba en la cama en la que debería estar, descansando. Y la niña no estaba en la cuna. Las dos habían desaparecido.

Me levanté del sillón y me senté junto al hombre, y le puse mi mano encima de la suya.

-No se preocupe, seguro que están bien, y quieren volver con usted.- el hombre me miró.
-Ellas no estaban desaparecido, nadie se las había llevado- el tono triste del hombre había cambiado, por uno de odio.- Encontré a la madre al borde de un barranco.
La cara de horror que se me quedó fue tal, que no había palabras para describirla.
- ¿Y la niña?
-La llevaba consigo- no podía articular palabra.- Ella iba a tirarla por el barranco y dejarla morir. No podía consentir aquello y la paré antes de que lo hiciera. Cogí a la niña y me alejé de la madre. “¿Qué estás haciendo?” la dije. “Merece morir. Es la niña del demonio” me respondió. – el hombre no sabía si seguir con la historia, al ver mi cara se paró en seco.- Perdona, no debí de hablarte de esas cosas.
- No, no pasa nada…-dije algo asustada por la historia. -¿Qué pasó después?
- La madre me dijo que no quería a esa niña, que sabiendo de quien venia ella no debía de haber nacido y que lo mejor era que muriera. Ella me explicó que la noche en la que se pudo de parto vio algo que no quiso ver e intentó matar a la niña mientras aún estaba en el su seno, pero lo que consiguió es que se pusiera de parto, por lo que decidió matarla tirándola por el barranco.
Seguí atenta a la historia mientras buscaba alguna foto de la niña o de su madre, para saber como eran, pero no había ninguna.
- Ella aún no estaba recuperada por la operación del día anterior y no pudo mantenerse en pie. Quise ayudarla, pero me rechazó, me dijo que si quería a la niña me marchara de allí y no la buscara. Se quitó el anillo del dedo y me lo tiró. Después de eso, y al escuchar que alguien venía, me marché de allí o temía que algo le pasara a la niña. – Cogió el anillo y me lo enseñó- meses después volvió a casarse con alguien de su clase, no volví a saber de ella.
- ¿Cómo se llama su hija?
-Raisa, la puse Raisa, significa amiga.
-Y ¿Dónde está?
- dos años después, inesperadamente, mientras la niña dormía, en la misma habitación en la que estabas tú, llegó alguien, llamó a la puerta. Cuando abrí la puerta, y aunque la noche era muy oscura pude reconocer la figura que estaba frente a mí. Era ella, la mujer que casi mata a mi hija.
-¿se quedó con usted?- negó con la cabeza.
-Ella nada mas entrar, y sin decir ninguna palabra se acercó a la habitación de la niña y la cogió. Como es normal la frené. “me llevo a mi hija” me dijo.
-¿su hija? ¿Pero como es posible? Si ella no la quería.
- ese día no vino sola, con ella venían varios hombre más. Entre todos los que había consiguieron pararme y me encerraron en la casa. Después la prendieron fuego. – me alejé un poco de él.  – se llevaron a mi hija.
Ahora que lo pensaba, cuando toqué la mano de ese hombre, esta estaba muy fría como si fuera un… ¿¡MUERTO!? Me levanté del sillón y me alejé poco a poco mientras le miraba fijamente.

-¿Cómo es posible que esté vivo si le quemaron? ¿Qué es usted?
- Temía que reaccionaras así. Verás, mi hija al igual que yo no somos normales, los dos tenemos la sangre maldita. Pero yo no elegí ser esto, lo escogieron por mí.
-¿a que se refiere?- dije muerta de miedo. El hombre se levantó del sillón y comenzó a acercarse a mi.
- nosotros, como muchos otros, somos los seres de la noche mas horribles que te puedas encontrar en esta tierra. Yo, soy un vampiro. –vi que sus ojos rojos se hacían mas brillantes cada vez, y dos colmillos comenzaron a aparecerle por dentro de la boca que le sobresalían de ella.

Yo, muerta de miedo, no podía correr, el hombre me tenia atrapada. Entonces, por la puerta aparecieron seres extraños, alguno de ellos vi que tenían medio cuerpo de hombre y medio de cabra, con cuernos y todo. También aparecieron mujeres con pelo de serpientes. El hombre, para mi sorpresa se giro y me protegió de esos seres extraños. Mientras estaban ocupados yo aproveché pasa salir de la casa.
Corrí por el bosque, a oscuras, sin ver nada. Solo quería irme de allí, pero no sabía donde estaba. Escuché entonces un agudo grito que me resonaba muy fuerte en los oídos. Me tapé los oídos mientras corría, pero perdí el equilibrio y  me tropecé contra un tronco que había tirado en el suelo, me raspé la rodilla por completo. Dolorida de la rodilla, y mientras intentaba mantener mis oídos tapados, un fuerte olor a sangre llegó hasta mí. No se que me pasó en ese momento, pero sentí mucho poder. El dolor desapareció, y los gritos desaparecieron. Delante de mí, apareció una mujer de pelo negro largo y con varias sabanas por vestido. No sabía la razón pero podía ver en la oscuridad, no muy bien, pero podía distinguir las figuras que se movían de las que estaban quietas, como los árboles. Todo pasó muy deprisa, pero cuando me di cuenta, esa mujer estaba en el suelo, muerta, y yo tenia la boca llena de sangre.  Después de que la mujer desapareciera. El poder que había sentido desapareció, pero el dolor no apareció, pero si el hombre que estaba en la casa.

-Vaya, parece que te las has arreglado bien.- dijo contento.
Le miré sin comprender lo que estaba pasando.
- ¿Qué, que a ocurrido?
-ven, te lo voy a explicar….- me llevó de nuevo a la casa. Y me explico lo que yo no había entendido con toda la historia.
- tu eres mi hija, tu misma lo has experimentado. Puedo asegurarte de que  el poder que has experimentado no lo experimentan los humanos.
-Entonces me está diciendo, que yo… ¿que yo también soy un vampiro?
- Medio vampiro. Aún tienes la parte humana que heredaste de tu madre. Pero eso no es inconveniente para que puedas convertirte en un vampiro.
- ¿yo? ¿Convertirme en un vampiro?
-Si, se necesita un buen entrenamiento, pero se puede conseguir.
-¿Y serás tú quien me entrene?
-Si, si así lo deseas, eso haré, no quiero que vuelva a pasarte nada, se que podrás defenderte perfectamente, eres fuerte, lo sé- el hombre estaba muy convencido.- Pero empezaremos mañana, por hoy ya has tenido demasiadas sorpresas. Será mejor que descanses y mantengas la calma para que no te pase de nuevo.
Para descansar, decidí irme a la habitación y me quedé dormida.
Al día siguiente comenzó el entrenamiento que me haría ser una vampira.
-Winry, tienes que tratar de tranquilizarte para conseguirlo… ¡Winry!- me gritó
- No me llamo Winry, me llamo Raisa, Raisa Masamune.
Vi que mi padre sonreía cuando escuchó el nombre que le dije, junto con su apellido y no el de mi madre.




Parece que Raisa ya ha empezado con su entrenamiento y parece que tendrá  un buen profesor que la enseñará lo necesario para que sepa protegerse. Pero Raisa aún tiene mucho que aprender si quiere sobrevivir en este mundo de seres de la noche de la que forma parte aparir de ahora.

Pero ella no es la única que necesita entrenamiento…. Goshia se había marchado con Keil ¿Cómo le irá?

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