Al despertar de
mi profundo sueño me encontré tumbada en una cómoda cama. Me senté en
ella y miré a mí alrededor. Estaba en una habitación sin ventanas con decorados
en negro y rojo, para iluminar la habitación había en ella dos candelabros
colgados en las paredes, alguna alfombra y pocas cosas más. Me levanté de la cama, y salí de la
habitación. Seguí el largo pasillo sin entrar en ninguna de las habitaciones
que había en él y seguí hacia delante sin detenerme. Mirando todo a mi
alrededor no veía cosas distintas a las que había dentro de la habitación, los
candelabros, una larga alfombra que llegaba desde un lado del pasillo al
siguiente, y unos cuadros que no pude ver bien por la poca visibilidad que había.
Llegué al final del pasillo, y en la habitación en la que me encontraba había
varios sofás, una mesa grande, y al fondo de esta una gran arco que hacia de
unión entre esa y la sala siguiente. No me fue difícil adivinar la habitación
en la que estaba, es más mi casa era muy parecida a esa, con la diferencia de
que en mi casa hay ventanas por las que entra la luz del sol. Era la sala de
estar, la sala principal de la casa.
-¿Pero donde estoy? ¿Qué es todo esto?- dije
observando todo el lugar.
-¿Ya Estás despierta?- escuché una voz tras de
mí. Al girarme, lentamente, me di cuenta de que la persona que estaba allí no
era otra que el hombre que me había sacado de mi casa.
Las ropas de ese hombre ya no estaban desgastadas, es mas, estaba vestida con un
traje, y precia bastante caro.
-¿Te encuentras bien?- me dijo, al darse cuenta
de que me había quedado mirándole sin decir nada.
-Si- volví en mí-, si, estoy bien… es solo
que…¿Cuánto llevo durmiendo?
-casi tres días, no he querido despertarte,
necesitabas reposo. ¿Cómo te llamas?
-Winry Rockbell. Y, ¿Usted?
-Rayuk Masamune
Parece que ya te encuentras mejor.
-Si, ya no me duele nada, y me he podido
levantar, lo que hacía tiempo que añoraba. ¿Qué me dio? ¿Cómo sabía que me
haría bien? Y ¿Dónde estamos?
El hombre mostró una sonrisa de medio lado
mientras me miraba.
-¿Qué le hace tanta gracia?- el hombre sin
contestarme se sentó en uno de los sillones que había frente a una gran mesa de
cristal.- ¿Por qué me trajo aquí? ¿Quién es usted?- el hombre suspiró.
-Ojala me record… mas fácil- susurró muy bajito,
y no pude escuchar la mejoría de las palabras.
- ¿Se encuentra bien?
-Si, estoy bien, es solo que al miraros, me
estaba acordando de mi hija.
-¿por que?- me senté en un sillón al lado del que
estaba el hombre sentado.
El hombre me sonrió
- la hecho tanto de menos…
- ¿Qué ocurrió? No parece muy feliz… puede que le
siente bien expresarse, puede contármelo, prometo que no diré nada.
-Verás- comenzó a decir el hombre-, hace años,
muchos años, me enamoré de una mujer y ella se enamoró de mí. Éramos muy
felices, incluso íbamos a tener un hijo. Su parto se complicó, por que la niña
venia antes de lo esperado, vino a los siete meses en vez de a los nueve que
nos habían dicho los médicos. Rápidamente llevé a la madre al hospital y cuando
la niña salió ella no respiraba, estuvo bastante tiempo sin respirar- aquel
hombre parecía bastante triste por Todo lo que me estaba diciendo.
- ¿y que paso? ¿La niña murió?
-No, no, ella al final respiró. Suspiré tranquilo al saber que estaban,
tanto la niña como la madre, fuera de peligro. En ese momento me sentí el
hombre más feliz del mundo. – las palabras, y los gestos de ese hombre no
dejaban lugar a la imaginación. Por todo lo que me decía estaba claro que lo
había pasado muy mal.- esa misma noche, cuando la madre dormía, salí a
despejarme, y a gritar a los siete mares lo feliz que era.
Deseoso de volver a
ver a mi esposa y a mi amada hija, volví a la habitación en la que descansaban
las dos, pero al llegar, la madre no estaba en la cama en la que debería estar,
descansando. Y la niña no estaba en la cuna. Las dos habían desaparecido.
Me levanté del sillón y me senté junto al hombre,
y le puse mi mano encima de la suya.
-No se preocupe, seguro que están bien, y quieren
volver con usted.- el hombre me miró.
-Ellas no estaban desaparecido, nadie se las
había llevado- el tono triste del hombre había cambiado, por uno de odio.-
Encontré a la madre al borde de un barranco.
La cara de horror que se me quedó fue tal, que no
había palabras para describirla.
- ¿Y la niña?
-La llevaba consigo- no podía articular palabra.-
Ella iba a tirarla por el barranco y dejarla morir. No podía consentir aquello
y la paré antes de que lo hiciera. Cogí a la niña y me alejé de la madre. “¿Qué
estás haciendo?” la dije. “Merece morir. Es la niña del demonio” me respondió.
– el hombre no sabía si seguir con la historia, al ver mi cara se paró en
seco.- Perdona, no debí de hablarte de esas cosas.
- No, no pasa nada…-dije algo asustada por la
historia. -¿Qué pasó después?
- La madre me dijo que no quería a esa niña, que
sabiendo de quien venia ella no debía de haber nacido y que lo mejor era que
muriera. Ella me explicó que la noche en la que se pudo de parto vio algo que
no quiso ver e intentó matar a la niña mientras aún estaba en el su seno, pero
lo que consiguió es que se pusiera de parto, por lo que decidió matarla
tirándola por el barranco.
Seguí atenta a la historia mientras buscaba
alguna foto de la niña o de su madre, para saber como eran, pero no había
ninguna.
- Ella aún no estaba recuperada por la operación
del día anterior y no pudo mantenerse en pie. Quise ayudarla, pero me rechazó,
me dijo que si quería a la niña me marchara de allí y no la buscara. Se quitó
el anillo del dedo y me lo tiró. Después de eso, y al escuchar que alguien
venía, me marché de allí o temía que algo le pasara a la niña. – Cogió el
anillo y me lo enseñó- meses después volvió a casarse con alguien de su clase,
no volví a saber de ella.
- ¿Cómo se llama su hija?
-Raisa, la puse Raisa, significa amiga.
-Y ¿Dónde está?
- dos años después, inesperadamente, mientras la
niña dormía, en la misma habitación en la que estabas tú, llegó alguien, llamó
a la puerta. Cuando abrí la puerta, y aunque la noche era muy oscura pude
reconocer la figura que estaba frente a mí. Era ella, la mujer que casi mata a
mi hija.
-¿se quedó con usted?- negó con la cabeza.
-Ella nada mas entrar, y sin decir ninguna
palabra se acercó a la habitación de la niña y la cogió. Como es normal la
frené. “me llevo a mi hija” me dijo.
-¿su hija? ¿Pero como es posible? Si ella no la
quería.
- ese día no vino sola, con ella venían varios
hombre más. Entre todos los que había consiguieron pararme y me encerraron en
la casa. Después la prendieron fuego. – me alejé un poco de él. – se llevaron a mi hija.
Ahora que lo pensaba, cuando toqué la mano de ese
hombre, esta estaba muy fría como si fuera un… ¿¡MUERTO!? Me levanté del sillón
y me alejé poco a poco mientras le miraba fijamente.
-¿Cómo es posible que esté vivo si le quemaron?
¿Qué es usted?
- Temía que reaccionaras así. Verás, mi hija al
igual que yo no somos normales, los dos tenemos la sangre maldita. Pero yo no
elegí ser esto, lo escogieron por mí.
-¿a que se refiere?- dije muerta de miedo. El
hombre se levantó del sillón y comenzó a acercarse a mi.
- nosotros, como muchos otros, somos los seres de
la noche mas horribles que te puedas encontrar en esta tierra. Yo, soy un
vampiro. –vi que sus ojos rojos se hacían mas brillantes cada vez, y dos
colmillos comenzaron a aparecerle por dentro de la boca que le sobresalían de
ella.
Yo, muerta de miedo, no podía correr, el hombre
me tenia atrapada. Entonces, por la puerta aparecieron seres extraños, alguno
de ellos vi que tenían medio cuerpo de hombre y medio de cabra, con cuernos y
todo. También aparecieron mujeres con pelo de serpientes. El hombre, para mi
sorpresa se giro y me protegió de esos seres extraños. Mientras estaban
ocupados yo aproveché pasa salir de la casa.
Corrí por el bosque, a oscuras, sin ver nada.
Solo quería irme de allí, pero no sabía donde estaba. Escuché entonces un agudo
grito que me resonaba muy fuerte en los oídos. Me tapé los oídos mientras
corría, pero perdí el equilibrio y me
tropecé contra un tronco que había tirado en el suelo, me raspé la rodilla por
completo. Dolorida de la rodilla, y mientras intentaba mantener mis oídos
tapados, un fuerte olor a sangre llegó hasta mí. No se que me pasó en ese
momento, pero sentí mucho poder. El dolor desapareció, y los gritos
desaparecieron. Delante de mí, apareció una mujer de pelo negro largo y con
varias sabanas por vestido. No sabía la razón pero podía ver en la oscuridad,
no muy bien, pero podía distinguir las figuras que se movían de las que estaban
quietas, como los árboles. Todo pasó muy deprisa, pero cuando me di cuenta, esa
mujer estaba en el suelo, muerta, y yo tenia la boca llena de sangre. Después de que la mujer desapareciera. El
poder que había sentido desapareció, pero el dolor no apareció, pero si el
hombre que estaba en la casa.
-Vaya, parece que te las has arreglado bien.-
dijo contento.
Le miré sin comprender lo que estaba pasando.
- ¿Qué, que a ocurrido?
-ven, te lo voy a explicar….- me llevó de nuevo a
la casa. Y me explico lo que yo no había entendido con toda la historia.
- tu eres mi hija, tu misma lo has experimentado.
Puedo asegurarte de que el poder que has
experimentado no lo experimentan los humanos.
-Entonces me está diciendo, que yo… ¿que yo
también soy un vampiro?
- Medio vampiro. Aún tienes la parte humana que
heredaste de tu madre. Pero eso no es inconveniente para que puedas convertirte
en un vampiro.
- ¿yo? ¿Convertirme en un vampiro?
-Si, se necesita un buen entrenamiento, pero se
puede conseguir.
-¿Y serás tú quien me entrene?
-Si, si así lo deseas, eso haré, no quiero que vuelva
a pasarte nada, se que podrás defenderte perfectamente, eres fuerte, lo sé- el
hombre estaba muy convencido.- Pero empezaremos mañana, por hoy ya has tenido
demasiadas sorpresas. Será mejor que descanses y mantengas la calma para que no
te pase de nuevo.
Para descansar, decidí irme a la habitación y me
quedé dormida.
Al día siguiente comenzó el entrenamiento que me
haría ser una vampira.
-Winry, tienes que tratar de tranquilizarte para
conseguirlo… ¡Winry!- me gritó
- No me llamo Winry, me llamo Raisa, Raisa
Masamune.
Vi que mi padre sonreía cuando escuchó el nombre
que le dije, junto con su apellido y no el de mi madre.
Parece que
Raisa ya ha empezado con su entrenamiento y parece que tendrá un buen profesor que la enseñará lo necesario
para que sepa protegerse. Pero Raisa aún tiene mucho que aprender si quiere
sobrevivir en este mundo de seres de la noche de la que forma parte aparir de
ahora.
Pero ella
no es la única que necesita entrenamiento…. Goshia se había marchado con Keil
¿Cómo le irá?
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