Raisa y Goshia

8 ene 2013

Keil


Desde que salieron del pueblo, después de quemar la casa de su madre, Keil y Goshia viajaron por las ciudades cercanas tratando a los pacientes que había en ellas. Pero la mayoría de las veces tenían que salir corriendo cuando el paciente comenzaba ha hacer cosas raras. La gente los echaba a patadas del lugar.
Una noche, ya descansando del largo día, Goshia y Keil decidieron sentarse a las orillas de un río a descansar. Cenaron algo que llevaban en las mochilas, poca cosa, y se sentaron mirando la hoguera.
-Keil-comenzó Goshia-, ¿desde cuando eres… ya sabes, un hombre lobo?
-No creo que exista una fecha concreta. Ni siquiera sé si fui humano, creo que soy así desde que nací. – dijo mientras miraba el oscuro cielo cubierto de estrellas.-pero eso ya da igual, e he acostumbrado a esta vida, ya no la puedo cambiar, es mejor dejarse llevar.
-Entiendo…- Goshia sentía que molestaba con aquellas preguntas, pero necesitaba sacarse las dudas de la cabeza.- ¿Por qué abandonaste a mi madre?
Keil se le quedó mirando, no comprendía lo que aquel niño había dicho
- ¿A que te refieres? Ya te dije que ella murió, yo no tengo nada que ver con ella…- dijo no muy convencido de sus palabras.
- Keil, se que entre mi madre y tu había algo.
- ¿Por qué estás tan seguro de eso?
- Por el anillo que llevas en el dedo. El anillo tiene grabado el mismo símbolo que tenía mi madre en su collar, y según me contó ella cuando yo era pequeño, no hay símbolos iguales, cada símbolo pertenece a una familia. Por lo que si tú tienes el mismo símbolo es por que perteneces a nuestra familia.- Keil se quedó callado durante toda la explicación de Goshia.- ¿Eres mi padre verdad?- dijo Goshia en ultimo lugar.
Keil sonrió ante lo último que dijo Goshia.
- Eres bastante observador, nunca imaginé que descubrieras eso por ti solo. –Keil jugueteaba con el anillo-. Si, soy tu padre. Tu madre y yo nos conocimos hace mucho tiempo, cuando ella aún era pequeña, tendría unos 7 años, yo por aquel entonces tenía la misma edad que tengo ahora.  Ella me vio herido en lo profundo del bosque, y me tapó las heridas con su vestido. Tenía una enorme sonrisa en el rostro, como nunca había visto ninguna antes.
-¿Te enamoraste de ella?- dijo Goshia muy atento a la historia que le estaba contando.
-Intenté que no fuera así, ya que ella era humana y yo era, bueno, ya lo sabes… Pero me era imposible alejarme de ella, era la única que no me temía a pesar de no saber lo que era en realidad. Me traía comida y era amable conmigo. En las noches de luna llena, cuando yo me convertía en lobo la vigilaba desde el bosque, preparado para defenderla si alguien intentaba hacerla algo.
Goshia estaba emocionado por escuchar aquella historia, tanto que no podía dejar de mirar a Keil.
-Un día cuando ella tenia ya 17 años, aunque me costara, decidí dejarla, tenía la sensación de que ella no era feliz, de que se estaba agotando  su vida al estar pendiente de mí. Por lo que me fui. Ella como cada mañana fue al bosque, pero no me encontró allí, yo la vigilaba desde los árboles. Esperé a que se fuera, pero no lo hizo, se internó mucho mas en el bosque. Decidí marcharme, pero la escuché gritar y no pude hacer otra cosa más que ir a su lado. Cuando llegué, ella estaba rodeada por los ladrones de la zona. Según parecía  entrar en su propiedad estaba prohibido y tenían que castigarla, la expondrían en las ciudades para sacarse algo de dinero… yo no pude consentirlo. Me convertí en lobo para que no me reconociera y fui matando uno a uno a los ladrones que estaban a su alrededor.  Pero resulté herido en la pierna y no pude matar al último que quedaba.
- ¿Herido? ¿Como?
- Con plata. Si la plata toca la piel de un hombre lobo, puede darse el caso de la muerte si es en mucha cantidad.
- Pero ¿Cómo sobre vivisteis?
- tu madre acabó con el último que quedaba. Se acercó a mi justo en el momento en el que estaba cambiando mi forma, de lobo a hombre, y me vio. En cuanto me vio salió corriendo. Aunque no fuera de esa manera, pensé que era lo mejor para los dos, separarnos el uno del otro, dejando que ella tuviera una vida normal. Pero cuando ya casi me encontraba sin fuerzas, vi la imagen de una mujer hermosa que se arrodillaba ante mi. Al enfocar la vista, vi que ella había vuelto, me tapó con varias mantas que traía en la mano y con mucho cuidado me cogió la pierna y me inyectó el antígeno.
-¿Qué es eso?
-Es el antídoto contra la plata. Al poco tiempo comencé a sentirme mejor…”pensé que te habrías marchado” me dijo ella. Yo, sin decir nada, me levanté y comencé a caminar, pero ella me agarró del brazo parando mi marcha. “no te vayas” me dijo… la expliqué que lo nuestro no podía ser, que siendo lo que era ella debía ser feliz. Pero ella negó con la cabeza. “solo seré feliz estando junto a ti”.- Keil pronunciaba cada palabra con mucho sentimiento, como el corazón de un enamorado.- ella, ella.- palpó sus labios suavemente. Goshia entendió perfectamente ese gesto y sonrió
- ¿y os casasteis?
-No, su padre no nos dio su bendición. El dijo, y yo me lo esperaba, que yo era demasiado mayor para su hija. Pero ella no se quedó callada, ella se enfrentó a su padre diciendo que el amor no tiene edad… Después la echó de casa. Nos marchamos a vivir a esa pequeña casa en la que naciste tú. Los dos estábamos muy ilusionados. Pero un día, los de mi raza se enteraron de lo que había pasado. Y decidieron darme caza. Yo sabia que no podía quedarme, u os pondría a los dos en peligro, por lo que me marché de allí en una noche de luna llena. Y no volví, pero siempre os tuve en mi corazón.
- Vaya,- Goshia estaba muy sorprendido- es como la historia de Romeo y Julieta, que bonito.
- Si, es preciosa… Pero ahora temo que vuelvan a encontrarme, por que ellos no se andan con chiquitas, si te ven y se dan cuenta de que eres mi hijo te matarán.
- pues entréname, enséñame a ser lo que soy por naturaleza.
- es muy difícil, es un entrenamiento muy duro.
- haré lo que sea, no quiero ser una carga para ti, quiero poder defenderme de cualquier peligro…
Keil veía en los ojos de Goshia mucha fuerza y seguridad de lo que decían sus palabras.

- esta bien o haré, pero antes tienes que saber la verdadera historia de nuestras gentes y de los peligros que nos acechan.
Keil estuvo toda la noche contándole lo necesario para poder poner en marcha su entrenamiento lo antes posible. Le contó historias sobre los seres de la noche, todas las criaturas que había en nuestro mundo, y el rango que ostentaban todas ellas…
- pero no lo entiendo, - dijo Goshia, - si somos todos seres de la noche, ¿por que no podemos vivir en paz?
-Goshia, tienes que entender que todos queremos el poder y quien lo tenga dominará a todas las demás razas. Es por eso por lo que no tenemos paz, además de los humanos, entre nosotros también  hay constantes luchas eternas que no parecen terminar. Pero no te preocupes, yo te enseñaré a diferenciar a todas y cada una de las razas.
- ¿diferenciar? ¿A que te refieres? ¿Si con verlas es suficiente no?
- no seas ingenuo, hay seres, como nosotros que tienen mas de una forma
-Ponme un ejemplo.
- Los demonios, ellos tienen la apariencia de demonio y la humana que la usan para andar por las calles de las ciudades.
- ¿hay seres con solo una apariencia?
-no exactamente, pero saben como actuar. Esos son los mas difíciles de detectar. Saben camuflarse muy bien entre los humanos, se ganan su confianza y después los matan, son seres rápidos y muy astutos.  Y las de su raza saben camelarte con sus encantos, son víboras, que una vez que entras en su círculo, ya no puedes salir.
-¿Pero quienes son?
- Son los vampiros- dijo Keil con mucho enfado- ellos son los seres mas fuertes con diferencia. Las luchas entre vampiros y licántropos son legendarias, muchos seres han sucumbido a ellos por el poder que representan. Ellos usan su forma humana cuando tienen que matar, y la animal  cuando huyen. Por eso es muy difícil detectarlos.
- deben ser seres horribles.
-no te equivoques, si algo se de los vampiros, es que saben usar el elemento sorpresa, además  dicen que cada uno tiene un poder.
Después de hablar toda la noche y parte de la mañana, Goshia y Keil decidieron comenzar el entrenamiento…
¿Cuánto tiempo les llevaría?

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